Día 30.- De Santiago a Cee.
Muy puntuales nos hemos levantado y desayunado. A las 9 y 16
minutos ya estábamos en carretera. La praya do Razo ha resultado ser una larga
mancha arenosa, azotada por el viento y la neblina. La falta de sol le restaba
una belleza que presentíamos debía tener y le daba un aire nostálgico y tristón
que algunos combatían haciendo surf y otros nos fotografiábamos envueltos en la bruma.
El monte Neme nos ha servido de excusa para perdernos por
las carreteras de terracería que llevaban a la cima, pasando por las minas de
wolframio, hoy abandonadas y que Franco vendía a Alemania para la fabricación
de la punta de sus proyectiles anti-tanque así como en la coraza de los
blindados. El paisaje es lunar y al fondo quedan las albercas de aguas
hipermineralizadas con un color verde turquesa irreal. Desde el mismo lugar se
hubiera podido vislumbrar la tortuosa costa gallega sino hubiera sido por la
falta de visibilidad.
De camino a Cabo Vilán y su faro nos encontramos con una marisquería.
Eva al grito de Para que quiero comer marisco nos ha conminado quedarnos a
comer en ese lugar. Una vez dentro, ya sentados, nos enteramos por labios de una camarera que solo había menú,
que costaba 8,50 € y que incluía primero, segundo bebida ( agua, vino y
gaseosa), postre y café.
Yo me he deleitado con unos fideos con almejas y con un
caldeiro ( carne de cerdo con patatas, aceite y pimentón).
Estábamos ya cerca del faro donde un 10 de Noviembre de
1890, el buque escuela inglés Serpent, naufragó
en las costas de Camariñas, muriendo 172 de los 175 tripulantes. Al día
de hoy se encuentran enterrados en el cementerio de los Ingleses, situado sobre
el acantilado que los vio morir.
Faro de Cabo Vilán
Faro de Cabo Vilán
Cementerio de los ingleses
Aunque a simple vista estaba enfrente, llegar a Muxía
implica conducir 25 Km debido a lo escarpado del terreno. Allí, al final de la
península del mismo nombre, hemos visto los restos de la barca de piedra con que la virgen llegó a visitar
a Santiago el Mayor mientras estaba en su labor evangelizadora. Supongo que los
rebosantes de fe en los mitos del cristianismo se lo creerán y los que utilicen
la razón, no solo lo pondrán en duda sino que desecharán la historieta. Nuestro
día de trabajo tocó a su fin cuando llegamos al hostal Pereiriña a 4 Km de Cee.
Restos de la barca de piedra

Ellas huyendo






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