Dicen que me parezco al barquillero de Ponferrada
Dado que el día anterior y por causas ajenas al convento no
pudimos realizar la visita, al día siguiente, la hermana Sor Flora se brindó
personalmente a enseñarnos las
maravillas que se encierran tras las gruesas paredes de este monasterio de
Sancti Espiritus del Real perteneciente a la congregación de las dominicas
contemplativas.
No solo hay que pasear el claustro si no también dejarse
envolver por un silencio que va mas allá de la falta de sonidos. Traspasar la
puerta que da acceso es apartarse drásticamente del mundo. Es un cambio notable
no solo físico si no mental también.
Asimismo tienen un museo que alberga múltiples objetos de
arte sacro de extraordinaria belleza e interés. Destacaría el vestido, el sayón
e incluso las ligas encontrados en un sarcófago que se encuentran en perfecto estado de
conservación después de mas de 700 años.
El sepulcro de Doña Beatriz de Portugal esculpido en
alabastro con gran riqueza de detalles alrededor del mismo.
Techos artesonados
de gran policromía así como azulejos en paredes y pavimentos. En cuanto a la
iglesia tienen una bóveda majestuosa y un altar mayor churrigueresco precioso.
No me perdería bajo ningún concepto una visita a este lugar
que reúne todo lo necesario para pasar un buen tiempo entretenido con la
historia y el arte.
Montar en el coche y conducir los 588 Km que nos separaban
de casa fue cosa de un poco mas de 7 horas parando para todo lo necesario.










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