Días 28 y 29 Abril
Foto de internet
Día 28.- Los 950 Km de distancia entre Valencia y Santiago
los hemos solventado en 11 horas, de los que solo 9 horas y media han sido de
conducción. La carretera a excepción de la M 30 cruzando Madrid, estuvo con muy
poco tráfico. Lo que si notamos es que la Xunta tiene bastante olvidados
algunos tramos de autovía que se traducían en fuerte oleaje en el interior del
coche debido a los múltiples chichones que encontrábamos en el asfalto.
Mientras buscábamos el lugar donde nos íbamos a alojar, nos
encontramos con los socios americanos del viaje. 3 recamaras, cocina, baño y
comedor son más que suficientes para hacernos sentir bien.
Eva leyó sobre un lugar , FERRO, cervecería donde tiran la
mejor cerveza de barril. Efectivamente, el camarero nos contó que había ganado
un certamen nacional en el 2018.
No noté diferencia
con otros lugares. Si la cerveza es buena ya tienes mucho ganado y esta
era 1906. Con la cerveza vinieron las tapitas y al terminar nos encaminamos
hacia el bar más cercano de la casa. Ensaladas, chipirones, calamares rebozados
y patatas bravas muy picantes y sabrosas hicieron que cenáramos de maravilla.
Gran parte de la responsabilidad la tuvieron las copas de Vino Verde, Albariño
y Mencía.
Descanso del caminante
Día 29: el centro nos queda a solo 15 minutos del centro. La
fachada de la puerta del Obradoiro está por fin limpia y reluciente y lo mejor
es que ya no quedan andamios ni telas que impidan ver y disfrutar del arte de
los maestros canteros. En cambio el interior es un taller de restauración y bricolaje.
El botafumeiro ahora está encarcelado. Entre rejas.
En nuestro deambular pasamos por la oficina del peregrino,
lugar donde recibes “la Compostela”, certificado a modo de cupones de descuento
que sirven para acercarte un poco más al paraíso y mientras llegas, lo puedes
presumir en tu casa y contar tus andanzas a lo largo de los diversos caminos que
llevan hasta los pies del apóstol. La cantidad de peregrinos que habían
esperando tirados por los suelos, eran equivalente a una cola en la taquilla de
un Barça vs Madrid. Supongo que al ser este un lugar santo, no roban, ya que la
esquina del edificio que alberga esta oficina, estaba sembrada de más de 50 mochilas sin
vigilancia alguna.
A la hora del Ángelus entrábamos a la iglesia de San
Francisco donde se oficiaba misa por los peregrinos. Hemos llegado a la
conclusión que los que proceden de la Unión Americana se llamarán “ Peregringos”.
Todo alrededor está lleno de confesionarios que realizan la compasiva acción
del perdón en diferentes idiomas. Los que en ese momento no tienen a quien
confesar, leen una revista cómodamente al amparo de la luz celestial del
confesionario.
Allá donde vamos, y por ser lunes, encontramos todo cerrado,
por suerte al visitar el paraninfo de la universidad que estaba cerrado, al
apoyarme en la puerta, se ha abierto, dándonos paso a un aula con frescos en el
techo y un afinador de pianos.
La comida la hemos disfrutado en casa Manolo. Solo menú por
10€ mas el vino. Un albariño de nombre Albanta que ha hecho nuestras delicias.
Me avergüenza reconocer que me he dormido una siesta de 5 a
7 de la tarde.




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