lunes, 29 de abril de 2019



Días 28 y 29 Abril



Foto de internet

Día 28.- Los 950 Km de distancia entre Valencia y Santiago los hemos solventado en 11 horas, de los que solo 9 horas y media han sido de conducción. La carretera a excepción de la M 30 cruzando Madrid, estuvo con muy poco tráfico. Lo que si notamos es que la Xunta tiene bastante olvidados algunos tramos de autovía que se traducían en fuerte oleaje en el interior del coche debido a los múltiples chichones que encontrábamos en el asfalto.

Mientras buscábamos el lugar donde nos íbamos a alojar, nos encontramos con los socios americanos del viaje. 3 recamaras, cocina, baño y comedor son más que suficientes para hacernos sentir bien.
Eva leyó sobre un lugar , FERRO, cervecería donde tiran la mejor cerveza de barril. Efectivamente, el camarero nos contó que había ganado un certamen nacional en el 2018.
No noté diferencia  con otros lugares. Si la cerveza es buena ya tienes mucho ganado y esta era 1906. Con la cerveza vinieron las tapitas y al terminar nos encaminamos hacia el bar más cercano de la casa. Ensaladas, chipirones, calamares rebozados y patatas bravas muy picantes y sabrosas hicieron que cenáramos de maravilla. Gran parte de la responsabilidad la tuvieron las copas de Vino Verde, Albariño y Mencía.


                                                     Descanso del caminante




Día 29: el centro nos queda a solo 15 minutos del centro. La fachada de la puerta del Obradoiro está por fin limpia y reluciente y lo mejor es que ya no quedan andamios ni telas que impidan ver y disfrutar del arte de los maestros canteros. En cambio el interior es un taller de restauración y bricolaje.


                                                      El botafumeiro ahora está encarcelado. Entre rejas.



En nuestro deambular pasamos por la oficina del peregrino, lugar donde recibes “la Compostela”, certificado a modo de cupones de descuento que sirven para acercarte un poco más al paraíso y mientras llegas, lo puedes presumir en tu casa y contar tus andanzas a lo largo de los diversos caminos que llevan hasta los pies del apóstol. La cantidad de peregrinos que habían esperando tirados por los suelos, eran equivalente a una cola en la taquilla de un Barça vs Madrid. Supongo que al ser este un lugar santo, no roban, ya que la esquina del edificio que alberga esta oficina,  estaba sembrada de más de 50 mochilas sin vigilancia alguna.




A la hora del Ángelus entrábamos a la iglesia de San Francisco donde se oficiaba misa por los peregrinos. Hemos llegado a la conclusión que los que proceden de la Unión Americana se llamarán “ Peregringos”. Todo alrededor está lleno de confesionarios que realizan la compasiva acción del perdón en diferentes idiomas. Los que en ese momento no tienen a quien confesar, leen una revista cómodamente al amparo de la luz celestial del confesionario.




Allá donde vamos, y por ser lunes, encontramos todo cerrado, por suerte al visitar el paraninfo de la universidad que estaba cerrado, al apoyarme en la puerta, se ha abierto, dándonos paso a un aula con frescos en el techo y un afinador de pianos.







La comida la hemos disfrutado en casa Manolo. Solo menú por 10€ mas el vino. Un albariño de nombre Albanta que ha hecho nuestras delicias.
Me avergüenza reconocer que me he dormido una siesta de 5 a 7 de la tarde.


                                    Foto de internet

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