Día 10 Mayo. Monforte de Lemos.
La ciudad está coronada por un cerro en el que se asienta el
monasterio de San Vicente do Pino, hoy
parador de turismo, el palacio del conde de Lemos y la torre del homenaje.
La torre del homenaje es la mayor de las que todavía se
conservan en Galicia, tiene 30 m de altura y el grosor de algunas de sus
paredes es de 3,5 m. Recibe el nombre de homenaje todas las torres que servían
para rendir pleitesía al señor por parte del vasallaje.
La zona en la que está nuestra casita de 3 pisos, está en lo que fue la ciudad medieval, de la que quedan porciones de muralla y dos puertas. Por una de ellas accedimos con el coche. Toda una maniobra de medida para no dejarnos parte de la pintura en las centenarias piedras.
La zona en la que está nuestra casita de 3 pisos, está en lo que fue la ciudad medieval, de la que quedan porciones de muralla y dos puertas. Por una de ellas accedimos con el coche. Toda una maniobra de medida para no dejarnos parte de la pintura en las centenarias piedras.
Tiene 110m de largo, fue comenzado en 1593 y por diversas
vicisitudes a lo largo de los siglos, terremotos, incendios, falta de fondos,
no se terminó hasta 1910. A la entrada tiene una escalera de 3 tramos,
suspendida y que solo se apoya en la pared, cada uno de sus 35 peldaños tiene
un peso de 1200 Kg y está hecho de una sola pieza de granito. Hoy en día es
colegio con 480 alumnos y hasta hace unos años fue internado. Los planos están
dibujados a buril sobre las losas del
suelo.
La iglesia del colegio tiene una cúpula de 35 m de altura.
El retablo del altar mayor de más de 180 m2, fue el trabajo de toda una vida de del orfebre, Francisco Moure, aunque solo pudo terminar dos tercios; el tercio superior fue acabado por su hijo. Es de una riqueza pasmosa, incluyendo más de una crítica tanto al poder civil como al eclesiástico, mismas que la censura no llegó a atajar.
Entre algunas maravillas, poseen pinturas del Greco.
Ciertas averiguaciones nos conducen hasta la pulpería Os Chaos. Qué decir de un plato de pulpo con cachelos ( patatas), unos mejillones con una salsa de tomate que no ha sido de mi gusto y volvimos sobre la legua, también una acierto. Cada botella de vino de la casa costaba 3,5€




















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