Día 5 Mayo….porque madre no hay más que una, me como unas
ostras a su salud
Hay una pesadez en esto de viajar y dormir cada día en un
lugar. Sube la maleta, baja la maleta, deshaz la maleta, mete todo en la maleta
y así día tras día, pero si se busca
bien siempre hay recompensa.
En Bueu hay un museo de la familia Massó, conserveros desde
finales del siglo XIX. Primero salando el pescado y después enlatándolo. Estando
Marconi por la zona, cuando buscaba enclaves para enviar sus señales de radio
al continente americano, conoció la enorme riqueza de instrumentos de
navegación, maquinaria de conserva, cañones para arponear ballenas,
cartografía antiquísima, sextantes, octantes, astrolabios y le metió la idea, al
patriarca de la familia, de la necesidad de hacer un museo con tanto material. Hoy
lo visitamos.
De camino hacia Vigo, en el pueblo de Pintens, descubrimos
una playa paradisíaca, Castiñeira.
Eva tenía una idea fija en mente, Ostras, ostras y más
ostras en la calle de la Piedra en Vigo.
Por tradición había 14 señoras que vendían las ostras sobre
bancos de piedra. Hoy en día solo quedan dos y son señores. Los descendientes
ya no quieren seguir la tradición, así que ya veremos cuanto duran los
vendedores que quedan.
Los bares y restaurantes de la calle, te permiten sentarte y
comerlas en sus mesas a cambio de
consumir por lo menos el vino. Nuestro proveedor, muy simpático él, nos
ha dado docenas de 15 ostras. Eva en su locura ostrera ha pedido 3 docenas,
luego unas navajas gloriosas, el vino correspondiente y la mejor tarta de Santiago
que jamás comí, jugoooossshhhaaaa.
Sucant el oli
Mientras recorríamos la ría de Vigo en dirección sur hacia
Baiona, al paso del pueblo de
A Ramallosa, descubrimos un puente medieval del
siglo XIII. Mezcla de estilos en transición entre el románico y el gótico. El
crucero a mitad puente está dedicado a San Telmo, patrón de los navegantes












Amigos, pareceis Yanquis descubriendo los valores de la vieja España.
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